El Hidrógeno y su viabilidad como vector energético

Del hidrógeno se dice que es el combustible del futuro y que lo seguirá siendo de manera indefinida. El motivo es claro y conciso: pese a sus bondades, parece estar circunscrito a proyectos de demostración e iniciativas subvencionadas. Sin embargo, una serie de circunstancias y alteraciones han hecho que el hidrógeno, ahora sí, venga para quedarse: desde el punto de vista tecnológico, tanto los sistemas de producción de hidrógeno (reformadores y electrolizadores) como los sistemas de utilización del mismo han alcanzado una madurez suficiente como para poder ser definidos como viables desde el punto de vista comercial. Un reformador permite producir hidrógeno desde un alcohol o hidrocarburo, a costa de producir también CO2; un electrolizador, emplea energía eléctrica para disociar la molécula de agua en oxígeno e hidrógeno. Finalmente, una pila de combustible emplea hidrógeno, (combinándolo con el oxígeno del aire), para producir energía eléctrica, y agua como residuo único. De esta manera un electrolizador y una pila de combustible operan en sentido contrario. La bajada del coste de las energías renovables hace económicamente viable el hidrógeno producido mediante electrólisis con energía eléctrica producida por esas mismas fuentes renovables. La bajada del precio de las energías renovables ha multiplicado el interés por tecnologías que permitan su almacenamiento y su gestión. De este modo es posible producir hidrógeno en momentos de exceso de oferta energética para utilizarlo en lugares o momentos en los que sea necesaria esta energía. En este sentido, debemos prestar atención a su posibilidad de mezcla con el gas natural, mediante inyección en gasoducto o la producción de metano (gas natural sintético), mezclándolo con CO2, con el secuestro de emisiones que ello permitiría. La descarbonización de la industria y el interés en reducir las emisiones de dióxido de carbono de los procesos químicos, apunta también a la utilización de hidrógeno limpio, producido desde electrólisis renovable. Además, la contaminación y la polución en las grandes urbes empuja a legisladores y gobernantes a promover el uso de vehículos libres de emisiones Se trata de una tecnología complementaria a los vehículos eléctricos con baterías que, por otra parte, ofrecen autonomías muy superiores y tiempos de recarga muy cortos con precios muy parecidos. Nota: Hyundai, con su iX35 Fuel Cell y ahora el Nexo; Toyota, con el Toyota Mirai son algunos ejemplos de vehículos con pila de combustible disponibles en los mercados. La preocupación por la seguridad del suministro energético lleva a muchos países a buscar alternativas a las importaciones de petróleo y gas natural. Estos países ven en el hidrógeno una alternativa capaz de garantizar su abastecimiento durante los próximos años. Como ya es posible observar, la lista de elementos que han confluido en el momento actual es extensa. Por esa razón, numerosos países han incluido el hidrógeno como parte de sus estrategias energéticas. Merece la pena destacar el caso de Reino Unido, Holanda, Francia, Alemania o China (entre otros) despertando el interés de los mercados bursátiles y los fondos de inversión.